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La dependencia emocional está muy mal vista en nuestra sociedad. Nadie quiere ser dependiente, porque cuando pensamos en dependencia emocional, lo primero que nos viene a la cabeza es una persona débil, pegajosa, que no puede estar sola, que siempre está pendiente de algún otro (u otros). Y lo bien visto es todo lo contrario, ¿no?

La sociedad quiere hombres y mujeres hechos a sí mismos, gente autónoma, autosuficiente, independiente.

Sin embargo, se nos olvida que somos la especie más social del planeta. Y esto es exactamente igual que decir que somos la especie más dependiente que hay en el planeta. Todo nuestro desarrollo ha sido social.

Realmente, lo que sabemos, es que si existiera una persona absolutamente independiente, esto sería una patología social y emocional. Sería un problema. Ya sea por la soledad de esa persona, o ya sea por la falta de empatía que lleva a esos problemas. La independencia no es la meta última, sino que debemos aprender a relacionarnos (depender) de los demás de una manera sana.

¿Qué es y qué entendemos por dependencia emocional?

Cuando hablamos de la dependencia emocional como un problema, estamos definiendo un patrón psicológico donde se delega a los demás las responsabilidades en las principales áreas de la vida. Estas responsabilidades pueden ser: la toma de decisiones, nuestra rutina diaria, nuestro comportamiento, hasta nuestra propia felicidad y bienestar. Las personas con dependencia patológica suelen tener dificultad para expresar desacuerdos con los demás por miedo a desagradar o perder apoyo. Esta forma de relacionarse insana, hace que la persona dependiente viva con un miedo y angustia constantes.
Estas personas no suelen tener en cuenta sus propias necesidades, se anulan por el bien de sus parejas, familiares o amigos, y les afecta en exceso la opinión o las acciones de los demás.

«Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo tienes que hacer. La existencia no admite representantes».

Jorge Bucay

¿Cuáles son las causas de la dependencia emocional patológica?

Para comprender cuál es la causa de la dependencia emocional, se debería hacer un estudio personal y holístico de cada persona, ya que no existe una causa concreta y válida para todos, y no suele ser desencadenada por una simple situación aislada. Algunas de las causas más comunes son las siguientes:

El apego inseguro en la infancia

Un estilo de apego inseguro en el que las figuras del padre y la madre no fomentan los vínculos familiares. Un niño con apego inseguro suele tener una madre o un padre  (o ambos) que no reaccionan de forma consistente. Unas veces son cálidos y cariñosos, pero otras, precisamente cuando el niño más lo necesita, se muestran fríos e inaccesibles.

Falta de afecto

También remontándonos a la infancia, tal vez en esta etapa vital no se cubrieron las necesidades de afecto por parte de las personas significativas de ese momento evolutivo y si alguna vez fueron cubiertas fue gracias al cumplimiento de las expectativas que tenían los otros. El mensaje es: el afecto se conseguía gracias a la adaptación a los deseos de los demás.

Baja autoestima

La baja autoestima también es una de las principales causas de dependencia emocional, cuando sentimos que no somos lo suficientemente buenos, solemos buscar un vínculo que nos proporcione el valor y el afecto que necesitamos y que no emitimos hacia nosotros mismos. En este caso, dependemos completamente de otro individuo.

Desarrollo de una autoestima inestable o condicionada al entorno

Este es otro factor en el desarrollo de la dependencia emocional. Regulan su autoestima a través de la retroalimentación del entorno, es decir, si el entorno los acepta, su autoestima aumentará. Si por el contrario, no reciben la aceptación de los demás, su autoestima cae y pierden su valor autopercibido.

Trastornos mentales o personalidades inestables

La presencia de trastornos de la personalidad o patrones de comportamiento también pueden contribuir a la aparición de la dependencia emocional: si los patrones de comportamiento de dos personas promueven dinámicas poco saludables, desarrollarán relaciones tóxicas y dependientes.

Relaciones traumáticas pasadas

Después de dejar una relación tóxica o abusiva, es normal tener ciertas secuelas psicológicas, como el miedo o la inseguridad emocional. Algunas de estas consecuencias no se harán evidentes hasta que reanudemos otra relación, es el caso de la dependencia emocional.

Creencias irracionales y disfuncionales sobre las relaciones

Creencias como que el amor significa desear estar en todo momento juntos, que los intereses personales, metas y valores deben ser iguales en ambos,  estar constantemente sabiendo qué hace el otro, o que se debe estar siempre de acuerdo en todos los aspectos vitales. Hay muchísimos ejemplos.

Estas creencias suelen estar infundadas por factores sociales.

Roles de actitud sumisa y pasiva

Debido a que la dependencia emocional genera un miedo excesivo a perder a la pareja, quienes tienen este patrón suelen adoptar una actitud sumisa y pasiva en sus relaciones, pues sienten que de esta forma su pareja no los abandonará.

Este desequilibrio se va acentuando y aumentan los sentimientos de inferioridad y la baja autoestima. Esto crea la percepción de que a consecuencia de su poco valor serán abandonados, este miedo les lleva a adoptar más sumisión y, por tanto, deteriora aún más la relación.

Sensación de responsabilidad por la felicidad ajena

Los dependientes emocionales tienen una tendencia a sentirse responsables de la felicidad de la persona a la que son dependientes. Este sentimiento está tan arraigado que sienten felicidad en los logros de la pareja igual que si fueran propios. Del mismo modo, si la pareja fracasa, se sentirán culpables. Esto se vuelve frustrante, ya que no podemos tener control en la vida de los demás (ni deberíamos querer tenerlo).

Soledad o temor a la soledad

Este tipo de miedo a veces es irracional y hace que estas personas se sientan desprotegidas y abandonadas cuando están solas, lo que a menudo produce ansiedad. Para evitar este miedo, renuncian a su personalidad y buscan refugio emocional en otra persona.

    Tipos de dependencia emocional

    Dependencia emocional en la familia

    Puede que sean los padres quienes tengan dependencia de sus hijos, los hijos de los padres o puede darse entre otros integrantes de la familia. Son relaciones asfixiantes en las que la libertad se ve capada, el nivel de apego es muy elevado y el grado de control sobre la persona es muy alto.

    Por lo general, el dependiente va a necesitar la aceptación de dicho familiar para sentir seguridad en sí mismo y en sus decisiones, así como estar comunicado con esa persona continuamente. Esto lleva a que la persona deje relegada a un segundo plano su propia vida, sus proyectos o deseos y necesidades.

    Dependencia emocional del entorno social

    Quienes tienen este tipo de apego requieren la constante aprobación de los otros para sentirse bien consigo mismos. Miden su valía según lo que sus amigos o su ámbito social opina de ellos.

    Detrás de esta clase de dependencia se oculta un sentimiento de inferioridad que lleva al dependiente a creer que debe ser reconocido por los demás para ser valioso o para estar a su altura. Esto es una intranquilidad constante en su vida.

    Dependencia emocional con la pareja

    La dependencia emocional en la pareja es la más popular y bastante común. Puede que uno haya adoptado el rol de dependiente o que ambos lo sean, aunque lo más usual es que una de las partes sea la que sufre este tipo de “adicción al otro”.

    La persona dependiente otorga prioridad absoluta a su pareja. El trato que reciba por parte de él/ella, es determinante para que se valore a sí mismo. Es decir, la visión de su pareja sobre ellos tiene más importancia que la suya propia, se suelen considerar inferiores y priorizan siempre a esa persona.

    No es raro que el dependiente abandone su vida hasta para centrarse en la de su pareja. Como consecuencia, aumenta la necesidad atención y de que el otro esté disponible siempre que se le reclama, además de dar paso a los pensamientos obsesivos y a todo tipo de conflictos.

    «Amar no es perder la individualidad ni torcer la visión del mundo, es reafirmarse junto al otro y crecer ambos, siendo distintos y únicos».

    Walter Riso

    ¿Cómo saber si tengo dependencia emocional?

    Llegados a este punto, queda plantear la pregunta: ¿Sospechas que has podido ser dependiente emocional o lo estás siendo en este momento?. Aquí te dejamos un listado de algunas de las situaciones más frecuentes en las personas dependientes. Si tras leerlo concluyes que eres dependiente emocional, trata de no ser demasiado duro consigo mismo. Es absolutamente posible abordar este problema y eliminarlo tomando las medidas adecuadas.

    – Crees que tu vida carece de sentido o valor sin alguien

    – Piensas que no puedes ser feliz sin esa persona

    – Sientes un miedo constante al rechazo

    – Necesitas constantemente algo del otro para sentir tranquilidad

    – Te sientes vacío o ansioso al pasar tiempo solo.

    – Dependes de tu pareja para desarrollar autoestima y confianza

    – Te sientes celoso y posesivo con frecuencia

    – Tienes dificultad para confiar en esa persona sin motivos

    – Sientes la necesidad constante de estar con esa persona o con otras personas

    – Sientes que no eres suficientemente bueno para merecer el afecto del otro

    – Miedo obsesivo de perder al otro

    – Te sientes culpable si no prestas total atención a esa persona

    – Aceptas algún tipo de sufrimiento psicológico o físico, por temor a perder la relación

    – Tienes una sensación de ansiedad constante y dominante.

    – Tienes dificultad para abstraerse de esa persona y disfrutar otras actividades

    – Presentas pensamientos obsesivos con cosas que han ocurrido o que podrían suceder

    – Renuncias a tus necesidades 

    – Le pones «pruebas» a la otra persona para comprobar su afecto hacia ti

    Consecuencias de la dependencia emocional

    Todas estas características de dependencia emocional pueden desencadenar una sintomatología patológica en la persona, que se puede traducir por ejemplo en ansiedad, obsesiones, depresión, etc. Cuando estas personas sufren una ruptura con su pareja, amigos o familiares, el impacto psicológico que pueden llegar a sufrir puede ser muy devastador, padeciendo malestar tanto físico como psicológico: sufriendo  sentimientos de desvalorización de sí misma, sintomatología ansiosa, sentimientos negativos hacia la vida, hacia su futuro, acompañados de una gran sensación de vacío y una fuerte sensación de que sin esa persona la vida no merece la pena

    ¿Cómo acabar con la dependencia emocional?

    Superar la dependencia emocional pasa por un proceso de autoconocimiento profundo, debe partir de la identidad, porque solo así podremos mirar de frente a  nuestras inseguridades y entender que ni otras personas ni la sociedad definen quiénes somos. Esto no significa que una vez superado el apego patológico, se elimine la posibilidad de sufrimiento. Como decíamos al principio somos seres sociales y siempre nos van a afectar las interacciones con los demás, pero nos servirán de impulso para evolucionar y construir un yo más completo.

    No hay listados de consejos para conocer quién eres, es un camino personal, pero recuerda que siempre puedes contar con un profesional para ayudarte a iniciar esta aventura del descubrimiento de uno mismo.

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