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Adicción al Cannabis

Disfrutar de la vida sin anestesiar los sentidos

¿Por qué se consume cannabis?

La terapia para tratar y superar la adicción  al consumo de cannabis, marihuana o  hachís es fundamental si queremos tener un comportamiento psico-emocional y físico coherente ya que afecta al pensamiento y a la capacidad de resolución ante cualquier problema.

Cuando hacemos referencia al consumo de cannabis,  hachís o  porros estamos hablando de la misma droga. «Liarse un porro» se está convirtiendo en un gesto cotidiano. ¿Qué ocurre cuando se consume esta droga? Que alteramos nuestras capacidades cognitivas y conductuales (se altera la consciencia).

Queremos contarte la historia de Juan, un adolescente apunto de cumplir 17 años y Susana (su madre) una mujer de 45 años que además ejerce como enfermera en un hospital. Juan como adicto y su madre como coadicta son un buen ejemplo de las consecuencias destructivas de esta droga que de inofensiva no tiene nada: 

Susana llama a un terapeuta especialista en adicciones (lo encuentra buscando en internet) y coje cita. Le pide ayuda desesperadamente, está histérica, no sabe que le está pasando a su hijo exactamente. No tiene ni idea de qué es una adicción realmente, y menos todavía cuales son los daños que provocan el consumo de  marihuana sintética que es la sustancia que consume su hijo actualmente.

Susana, sentada en un sofá frente al terapeuta intenta contar entre sollozos el dramático año y medio que lleva luchando con su hijo y su consumo de drogas. Desde que las drogas entraron en la vida de su hijo y por tanto de su familia el caos se ha instalado en su casa.

Dice que Juan comenzó a fumar marihuana (conocida también como cannabis) y chocolate no sabe muy bien cuándo, lo que si sabe es que su hijo era un chico que se relacionaba sin problemas (socialmente hablando) era un chico sensible y tranquilo y en cuanto a  los estudios más o menos iba bien (aunque no era para tirar cohetes).

Su hijo empezó a cambiar su comportamiento, su humor era cada vez más irascible, se enfadaba por casi todo y comenzó a aflorar una actitud violenta. 

Cuenta que le pedía dinero y si no se lo daba descargaba su agresividad en forma de violencia verbal; la insultaba y trataba de hacerla sentir culpable de sus reacciones. Se empeñaba en convencerla de que darle dinero para pillar (su sustancia) era la solución a su mal humor. 

Ella al final cedía y le daba dinero, no podía asimilar lo que estaba pasándole a su hijo y se refugiaba en una especie de negación, se decía así misma: «esto pasará, es una mala época que está pasando, es la edad del pavo, bueno ahora muchos chavales consumen esta sustancia, están experimentando etc…

El terapeuta le ayuda entonces a reflexionar sobre el comportamiento de su hijo y de cómo ella sin saberlo se había convertido en cómplice de la adicción de su hijo, porque le daba el dinero sin el cual tendría mucho más difícil consumir pero, no sólo eso, había educado a su hijo (creyendo que era la forma de desmostrarle amor) sobreprotegiéndolo, no le había enseñado a tomar decisiones y asumir sus consecuencias, era muy permisiva.

Susana sigue desahogándose sin dejar de llorar y cuenta que Juan había ido aumentado su consumo progresivamente y que ya no se cortaba en fumar en casa (en su habitación) o en la terraza de casa (allí estaba su bote lleno de colillas y las herramientas para liarse los porros).

Había dejado de relacionarse, quedaba con sus colegas para ir juntos a pillar y luego encerrrarse en su mundo, en su habitación o tirado en el sofá como un zombi,

No tenía ganas de hacer nada.

Faltaba al instituto y sus notas habían empeorado. Estaba obsesionado con fumar.

Juan tenía momentos de lucidez y reconocía que tenía un problema, que estaba atrapado y no sabía cómo salir de la necesidad de consumir.

Después de aquel encuentro con el terapeuta Susana se armó de valor. Y con la ayuda y asesorada por el especialista en adicciones puedo convencer a su hijo para iniciar un tratamiento de desintoxicación y ella misma emprender otra terapia para solucionar su propia coadicción

   

¿Por qué adolescentes, jovenes y adultos utilizan esta droga?

¿Por qué muchos chavales y adultos lo primero que hacen al levantarse por la mañana  es liarse un porro? ¿ Por qué no es suficiente con empezar el día colocado si no que el objetivo es seguir colocado la mayor parte del día?.
Vivimos en una sociedad vacía de propósito y sentido de vida, sin principios eticos y morales. La desmotivación comienza en la edad escolar, y crece en la etapa de la preadolescencia y la adolescencia (tiempo convulso de cambios). La desilusión, el desencanto y la falta de referentes claros, sólidos y estables (maduros) empuja a los más jóvenes a buscar formas fáciles y baratas de anestesiar los sentidos para no pensar ni sentir lo que no se quiere pensar ni sentir y/o para sentir algo diferente. Buscan darse un poco de vidilla, relajar los sentidos y sentir un poco menos de ansiedad y un algo de alegría que bajo la presión de las exigencias sociales es difícil poder vivir.

Los adolescentes encuentran referentes de consumo en los adultos

Los adultos que también han sido jóvenes y que siguen liándose un porro o varios de forma cotidiana ya en la edad adulta como forma de evadirse de la realidad, de las responsabilidades y de las obligaciones que crecen como la espuma y que asfixian sin tregua sin darse cuenta se convierten en ejemplos a seguir por los más jóvenes. Si consume un adulto es porque está bien consumir.

Cannabis: los efectos de la marihuana

Es una droga de las que llaman «blandas». ¿Hay motivos reales  para llamarlas blandas?. Se suele decir: “es un porrete, no pasa nada”.  No parece que sea dañina consumirla,  y a la larga, las consecuencias en una persona que consume THC son dramáticas. El cannabis, genera un estado de aplatanamiento, de atontamiento, de idiotización en los consumidores crónicos de cannabis. Poco a poco dejan de ser ellos mismos.

¿Qué efectos tiene el consumo de marihuana en el cuerpo a corto plazo?

  • Afecta al apetito
  • La coordinación
  • El equilibrio
  • Provoca movimientos involuntarios
  • Sensación de que el tiempo pasa más despacio
  • Genera estados apatía e indiferencia en relación al entorno

¿Qué es la marihuana sintética » El pescado»?

El Spice o marihuana sintética, también llamada «el pescao» por el  fuerte olor que desprende al fumarla similiar al pescado,  es una droga elaborada de forma sintética no contiene ni tabaco, ni cannabis, ni THC. Hecha a base de hierbas y otras sustancias químicas, que simulan los efectos de la marihuana. Es una de las drogas sintéticas más consumidas en EEUU.

Los peligros de consumir cannabis sintético

  • Nerviosismo y ansiedad
  • Hipertensión y aceleración del ritmo cardiaco
  • Psicosis y alucinaciones
  • Pensamientos suicidas
  • Autolesionarse
  • Vómitos y nauseas

    ¿Se puede superar la adicción a los porros sin tratamiento?

    «La adicción es la enfermedad de la mentira, el engaño y la manipulación». El adicto al cannabis se miente y se manipula primero así mismo para tratar de convencerse de que controla el consumo, que no depende de la sustancia, que puede dejarlo cuando quiera, que no tiene ningún problema de consumo de marihuana. Dificilmente se puede dejar la adicción a las porros sin realizar una terapia o tratamiento de adicciones para deshabituarse de su consumo porque es la droga la que controla al adicto. El adicto al cannabis es dependiente de esta sustancia, y por tanto, pierde el control sobre sus impulsos más primarios. Su deseo irrefrenable por fumar porros bloquean su sano juicio, pierde la capacidad para discernir porque prioriza inconscientemente consumir marihuana por encima de cualquier otra cosa. Sus mejores pensamientos le conducen a los peores lugares.

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